11 de enero de 2007

Despidiendo a un hombre que marcó la vida con su testimonio fiel de amor


En LA CVX:
Mauricio López de la CVX México escribe una sentida despedida al P. Javier Saravia, sj. quien está con el Padre luego de una enfermedad que asumió con gratitud... Testimonio del Reino que deja historia.

Queridos hermanos y hermanas de camino,
Les mando un abrazo y una felicitación extensiva para todas sus familias y personas cercanas a la CVX y la espiritualidad ignaciana, así como a todos a los que en este año llegaremos con la esperanza de contagiarlos de este deseo de caminar en comunidad. Felíz Año 2007.
Hay momentos para celebrar y momentos para estar tristes, les comparto a ustedes después de varios días de mucho silencio, el gozo y tristeza que se encuentran como uno mismo en la pérdida del gran amigo Javier Saravia, S.J.
Un especialista en abrazar hasta romper costillas, pero especialmente con su vida podía romper el escepticismo de cualquiera y abrir la puerta a la esperanza..... les comparto un pequeño escrito que hago como legado a un gran amigo e inspirador de tantos hombres y mujeres; Gracias a este hombre he venido a esta Ciudad y he emprendido muchos de los retos que hoy se presentan en mi vida:

Con todo mi cariño y desde el fondo de mi corazón mi más sentido AGRADECIMIENTO por el regalo de coincidir, por la esperanza de compartir la vida, anhelos y caminares, y especialmente por el gozo de sabernos acompañados por un Dios todo amor que se hace presente en los amigos y amigas, UN DIOS que mostró su rostro más amoroso a través de tu vida toda mi Caporal, y que con gozo divino se acerca más a la vida en los momentos que experimentamos nuestra fe compartida desde el sueño de transformar esta realidad partiendo de lo sencillo y de ser comunidad.

Con días como los tantos pasados contigo se me llena el corazón de fuego y de ganas de seguir adelante, a pesar de las dificultades y contrariedades, mismas que sin duda ahora acojo en el corazón como razón de fuerza, como sustento de esperanza y como llamado a sustentar genuinamente ese Magis idealizado, para construir un puente hacia ese Magis enraizado, y especialmente realizado que tú hiciste realidad con tu vida..... Así de la misma manera misteriosa con la que Papá-Mamá Dios nos participa su esencia actuando amorosamente en nuestra historia, en nuestras vidas y en lo que somos, fuimos y seremos.

Hoy más que nunca entiendo un poco más el sentido de la consolación, especialmente la consolación gratuita, esa sin causa precedente que a veces es tan compleja y que nos cuesta dejar entrar por nuestra falta de fe y nuestra necesidad de ver las llagas en las manos y costado de nuestro hermano Cristo que se sigue entregando en cada acción de amor y fe alrededor nuestro. Esa es la que tú nos mostraste Caporal a manera de amor y esperanza y que nos ha llenado con tu compañía en un momento que pasó de cronos (tiempo plano) a kairos (tiempo de Dios), especialmente al verte como una de las personas que más han tocado mi vida y la han transformado, al verte mi hermano y amigo Javier, como ese Caporal que brilla en su propia esperanza, que emana fe y que contagia del deseo de seguir adelante.

Al verte Caporal en varios momentos físicamente más cansado, externamente más combatido con el centinela del dolor, pude verte entonces aún más firme en tu pasión por el amor de Dios, pude ver en tu mirada una luz encendida que confirma los pasos que vamos dando los que tenemos esta fe compartida. Porque en miradas como la tuya descubrimos que toda una vida tiene sentido cuando Dios es el criterio y el motor, y así se entiende el por qué tu pasión siempre ha sido en busca de acercar ese amor que te ha inundado implacablemente para llevarlo a los más necesitados. Hablando igual a los pobres y a los ricos, pero especialmente dedicando tu vida a los más lastimados, a los que viven las consecuencias de la falta de amor en las estructuras y en los corazones, seguir tu camino es ver la seriedad del SÍ apostólico de la opción en la Iglesia por la fe y la justicia, por la opción en favor de los pobres.....

Verte así, tan encendido, tan iluminado, tan grande como siempre, es ver una promesa para nuestras vidas, es ver una luz en nuestro caminar para no dejar de emprender nuevos caminos, verte así, y vernos así juntos contigo, es encontrar el por qué del amor por la Iglesia santa y pecadora, es ver el amor por la presente Compañía de Jesús que camina, que tropieza, que quiere seguir a su fundador siendo humana junto con todos nosotros; es vernos laicos y laicas ignacianos, es soñar en crear redes, ser RAI, CVX y así con cada grupo; es ser proceso, y en diversidad reconocernos como personas que representamos historias que se van entrelazando para constituir la historia del pueblo de Dios que se construye con cada paso dado...

Y todo ello toma sentido en la pasión de hacernos hermanos y hermanas, de hacernos comunidad en el diálogo, en el compartir la vida, en el hablarnos sin barreras o prejuicios, y a partir de ahí esperamos todos con esperanza que el espíritu siga encaminando su voz en nuestro corazón, y que seamos capaces de escucharlo, para entonces sí pensar en procesos estructurales, ideológicos que tengan como sustento el ser hermanas y hermanos en misión. Construir reino es ver la fe esperanzada que nos une fundamentalmente, y que en la voluntad de Dios y en el discernimiento serio, responsable y maduro podremos entonces emprender acciones conjuntas, procesos animados por la fe, y sin duda caminar mirando a los ojos de nuestros compañeros de camino sin hacer diferencias.



Ya hemos pasado demasiado tiempo mirando las posturas externas llamadas ideologías, sectores, procedencias, y tantas otras cosas sin antes mirarnos a los ojos para encontrar la llama de Dios; sin duda eso nos has enseñado Caporal, y en eso pongo mi esperanza de laico ignaciano, de RAI, de Colaboración laicos y jesuitas, de Compañía y de la Iglesia misma. Coincidir y construir reino a partir del mirar a los ojos, movidos por el corazón, y en profunda consonancia con la razón para emitir juicios y emprender acciones enraizadas en la consonancia y una fraternidad más cimentada en las personas y nuestras realidades, y no en los debiera ser.... y los hubiera.... Estos somos!, y creemos que siendo nosotros estos junto con tantos más, seremos los que en nuestra gran diversidad habremos de construir el reino, partiendo de construir verdadera fraternidad.

Gracias Caporal de todo corazón!! Gracias Javier por la alegría de vivir y de compartir el misterio del encuentro con Papá-Mamá Dios en cada uno de tus días y todos nuestros días en los que te seguirás haciendo presente!!!

Vuela Caporal, hermano, amigo, soñador, hombre de fe inspiradora e inquebrantable…. Vuela como ese Pegaso alado que deja de ser símbolo y se convierte en un referente para nuestras vidas; tu vida como un parte aguas para los que pudimos ser tocados en toda la profundidad de tu amor, y para todos aquellos a los que seguirás llegando a través de los relatos, los recuerdos, las tantas palabras escritas por ti, pero especialmente por las páginas escritas sobre la piel de todos nosotros que daremos fe de tu paso por nuestro mundo. Damos fe de tu vida y de tu amor siempre confiando en la certeza de que es un paso que permanece iluminado a través de lo que has marcado nuestros corazones y en cómo con la confianza en tu llamado, y tu manera de creer en las personas has hecho de este sitio un mucho mejor lugar para todos los que caminamos contigo; y no tengas duda que seguiremos caminando con la luz de tu existir como faro que anima y siempre contagia de querer entregar más en el amor. Te sabemos aquí hoy con nosotros pues estamos reunidos alrededor de tu vida y de tu mayor conquista que es la vida eterna, hoy aún con lágrimas en los ojos, celebramos y damos UN SÍ ROTUNDO A LA VIDA, PORQUE ASÍ NOS LO DEJASTE VER SIEMPRE EN TUS OJOS Y EN TUS PASOS FIRMES Y CONSTANTES.

Y seguimos en camino!!!!!!

Como siempre nos has dicho en cada paso: Ánimo!!!! Y siempre confía aunque te equivoques como te enseñó Doña Teresita y a través tuyo a todos nosotros haciendo vida la voz de la amorosa Madre María en la que tanto descansaste tu dolor.



Con todo cariño, Mau