18 de marzo de 2017

Proyectos 167: : Una reunión (extra)ordinaria del Consejo Ejecutivo Mundial (W-EXCO)



de izquierda a derecha: Chris Hogan, Najat Sayegh, 
Edel Churu, Mauricio Lopez,  Ann Marie Brennan, 
Herminio Rico SJ, Alwin D Macalalad, 
Denis Dobbelstein, Rojean C Macalalad
En nuestra CVX no hay espacio para la rutina. De hecho, esta fue la 4ta. ocasión en que nos hemos reunido en Roma desde la Asamblea Mundial de 2013, a finales de Febrero. Aún así, no hay posibilidad de aburrirse. Compartir la oración, los tiempos de celebración, contemplación, todo ello mientras trabajamos, revisamos nuestra historia, y sentimos y analizamos los signos de los tiempos para el futuro; esto crea lazos muy fuertes. Tanto, que el Consejo Mundial W-EXCO es al mismo tiempo una pequeña comunidad de CVX, y un grupo de trabajo con una vocación universal.

Herminio Rico sj, había asistido a la reunión anterior como un “invitado especial”. Este año recibimos al nuevo Herminio, ya como el Vice-Asistente Eclesiástico. Por contraste, fue la primera ocasión en que un miembro de nuestro equipo no pudo asistir a la reunión. Desafortunadamente, Josephine, no pudo acompañarnos. Considerando que nuestro equipo es mucho más que la suma de sus personalidades, una nueva presencia y una ausencia, nos hicieron más conscientes de que cada reunión es única. Aún más, este año tuvimos la oportunidad de encontrarnos con la comunidad de la Curia Jesuita, el equipo Europeo de CVX, y una delegación de la CVX Italia.


Ser contemplativos en la acción: un slogan que no pasa de moda

“Ser antes que hacer, la contemplación del amor de Dios” fue el tema de nuestro retiro inicial de este año, como un modo de conectarnos directamente con el Espíritu Ignaciano. Ser contemplativos en la acción es el deseo profundo de la comunidad mundial y de todos sus miembros. Es mediante este “ejercicio” que como EXCO siempre unificamos más nuestro estilo de vida y nuestras acciones.

Como cada año “cumplimos la tarea” (hay tareas no negociables que se deben asumir), en un clima de profunda alegría, y con momentos puntuales de gracia especial. Esto no quiere decir que no tuvimos momentos de estar dando vueltas y algunos momentos extraños. Lo que ayuda en estas circunstancias es el increíble sentido del humor de nuestro equipo. Lo que nos salva, es la humildad y la habilidad de decir palabras y hacer gestos y actos de reconciliación. Al final de nuestra reunión nos quedamos en paz, convencidos de que ofrecimos lo mejor dentro de nuestros limitados talentos y confiados de que la gracia de Dios logrará el resto. 

¡Grandes noticias…. Se las diremos muy pronto!

Como saben el 2017 es un año jubilar, comenzando (oficialmente) en Octubre y llevándonos hacia la próxima Asamblea Mundial. Han pasado 50 años desde que nuestra comunidad se renovó bajo el ímpetu del Concilio Vaticano II. Consideramos el camino andado, no para cultivar algún tipo de nostalgia, sino para mirar hacia adelante en coherencia con lo que ya somos, pero todavía no. La cercanía de la Asamblea Mundial en Argentina (en Julio 2018), nos urge a preparar los siguientes pasos. Sin embargo, antes de comenzar a concretar los detalles de preparación, dedicamos un tiempo a ejercitar nuestra capacidad de proyectar nuestra visión hacia adelante. Intentamos, en una pequeña escala, lo que la Asamblea Mundial será llamada a alcanzar en 2018, lo cual es soñar en grande manteniendo nuestros pies enraizados en la realidad.

Tomamos decisiones con respecto a la siguiente Asamblea Mundial: vamos a sugerir el tema a trabajar y la gracia que vamos a pedir… y viceversa. La presente carta pretende abrir el apetito. El tema y la gracia serán revelados muy pronto con la convocatoria oficial que nuestro presidente enviará a todas las comunidades Nacionales en Abril. Los próximos doce meses serán para ir compartiendo e irnos articulando en un ritmo que será acompañado por una serie de correos para ayudarnos a preparar la Asamblea. Manténganse atentos a las novedades.


El Cardenal que nos hizo llorar

Como cada año, quisimos mantenernos en sintonía con la Iglesia Universal. De hecho, sería absurdo pensar el futuro de la CVX como si estuviera desconectado del Pueblo de Dios. Conocimos al Prefecto del nuevo Dicasterio para el Laicado, Familia, y la Vida. Se nos dio la oportunidad de hablar acerca de la CVX mundial y de compartir los desafíos para cada región en nuestra comunidad mundial. Estábamos impacientes por escuchar lo que el Cardenal Kevin Farrel tenía para decirnos, un poco preocupados –lo admito- por descubrir si nuestra visión de futuro sería confirmada o cuestionada.

¿Qué fue lo que escuchamos en este encuentro? “el clericalismo es un pecado”. Ya habíamos escuchado estas palabras del propio Papa Francisco. Sin embargo, fue positivamente impresionante que el Cardenal eligiera estas palabras en una reunión con un grupo pequeño, un signo que consideramos como un mensaje relevante para animarnos a continuar nuestros esfuerzos como laicado dentro de la Iglesia.

El EXCO con el Cardenal Kevin Farrel
Escuchamos con gran atención. Aun así, cada uno de nosotros miraba alrededor de vez en cuando para confirmar si estábamos escuchando correctamente: “Es un tiempo propicio para poner en práctica el Espíritu y los Decretos del Vaticano II con respecto al Pueblo de Dios”. El discurso del Prefecto nos hizo mucho sentido, y aun así estábamos algo incrédulos: “En los siguientes 2 años, la mayoría de las tareas en este Dicasterio serán confiadas a los laicos”. Imaginen: Laicos y laicas invitados para ayudar a la Iglesia a promover la vocación del laicado. El futuro de nuestra colaboración con la Iglesia jerárquica no puede resolverse en una sola reunión, aún si ésta fue muy intensa y profunda. Sin embargo, podemos decir que vivimos un momento que queda para la eternidad. Escribo esto con unos pocos días de distancia, y con perspectiva y lucidez: Sí, hubieron lágrimas de alegría y esperanza en frente del Prefecto del Dicasterio.

Que podamos recibir los aprendizajes de este encuentro para que nos conduzcan a confirmar nuestro deseo de comprometernos con valentía y alegría, personal y comunitariamente, en el advenimiento del Reino.

Amigos en el señor. 
En nombre del ExCo mundial,
Denis Dobbelstein, Consultor