Que el 2013 venga lleno de bendiciones!

Les compartimos este texto de Juan Cavanna SJ, quien nos invita a hacer un balance del 2012 y empezar el nuevo año agradecidos y humildes... les deseamos un gran 2013!

Para hacer un Balance del Año

Ser Agradecidos y Pedir. 

San Ignacio de Loyola decía que el defecto mayor de un ser humano es su incapacidad de ser agradecido. La ingratitud. No ser agradecido es no darse cuenta lo mucho que Dios está presente en nuestras vidas, bendiciéndonos, ayudándonos, iluminándonos, sosteniéndonos, inspirándonos soluciones, protegiéndonos, facilitando encuentros que han sido clave en nuestra vida laboral, académica, afectiva. 

Muchos podrán decir, lo que tengo y lo que soy es lo que yo mismo he construido con mi talento, con mi sagacidad, con mi inteligencia. Y es verdad, pero solo en parte. Si Dios no hubiera sido tu aliado, no tendrías ni la mitad de lo que te jactas. No reconocerlo es no solo ingratitud, es soberbia.

Fin de Año es una excelente ocasión para hacer un balance, ciertamente para reconocer nuestros aciertos y errores, pero también y muy importante reconocer el paso de Dios en nuestra vida. ¿Qué cosas valiosas he aprendido o vivido este año que me han hecho mejor persona? ¿Qué experiencias agradezco haber vivido que reconozco me han cambiado mi manera de ver la vida?

Siguiendo el esquema de la Pausa Ignaciana el primer paso es comenzar dando gracias a priori, y luego tratemos de recorrer lealmente cada mes para intentar reconocer las bendiciones recibidas. Hay que reconocer para saber agradecer.

En el segundo paso pidamos "luz", la luz de su Gracia, para que ella nos guíe en ese intento de reconocer las muchas bendiciones, luces y gracias que nos ha regalado en el año.

El tercer paso es mirar con ojos muy atentos esos "toques interiores" que nos ha ido haciendo a lo largo del año. "Mociones" las llamaba San Ignacio, son pequeñas insistencias que Dios nos ha ido haciendo en distintos momentos del año a través de conversaciones, reflexiones, consejos de personas amigas, buenos libros, etc: una reconciliación con esa persona que estoy distanciado, una decisión que estoy aplazando demasiado tiempo de algo que tengo que hacer o dejar de hacer, aquel defecto que ha alejado de mi a tantos amigos, aquella actitud arrogante, o agresiva para tratar al prójimo, o pusilánime y cobarde para defender la verdad, aquella amistad o relación inconveniente que me está alejando de Dios, con la que sería muy conveniente cortar, aquel tiempo miserablemente desperdiciado.

De lo que se trata es de visualizar lo que durante el año Dios me ha pedido, me ha dicho o me ha enseñado, y esto sin duda que lo sabemos pero de pronto no le hemos querido hacer caso. De pronto un mayor compromiso con nuestra fe, con nuestro grupo, con nuestra familia.

El cuarto paso es pedir perdón con arrepentimiento sincero, porque no hemos querido escuchar, no hemos hecho caso a esos impulsos interiores a ser mejores personas, a mejorar nuestras relaciones con nuestros prójimos, a mejorar la calidad de nuestra entrega académica o laboral, a un mayor compromiso, a un cambio de vida, a aprovechar mejor el tiempo. Es aceptar que pudimos dar mas y no quisimos darlo. 
El último paso es proponer la enmienda, hacer propósitos de cambio. Propósitos que realmente podamos cumplir... con su ayuda. 

Los dos movimientos básicos para hacer bien nuestra oración son Agradecer y Pedir. Agradecer la vida, el amor, los amigos y demás personas que me han hecho reflexionar, que me han aportado, o que me han hecho padecer. Las situaciones alegres y agradables o las tristes y difíciles. Hay que agradecer por TODO. Con todos ellos he podido aprender más de mi mismo y me he podido superar. Es bueno reconocer que Dios estuvo allí. Lo que no me destruyó me hizo más fuerte.

Y luego Pedir, pedir porque mis solas fuerzas con la ayuda de Dios se centuplican. Si él estuvo presente hasta hoy en mi lucha del día a día, necesito que me siga ayudando, iluminando, fortaleciendo, llenando de sabiduría y de paz. 

Tengo que pedir con humildad y con mucha confianza. Señor Jesús en este próximo año 2013 dame lo que me pides y pídeme lo que quieras. Ayúdame a aprovechar mejor el tiempo que me das para ser mejor y hacer las cosas bien... y hacer el bien.