28 de mayo de 2015

Carta No. 2 del presidente a la comunidad mundial CVX. 2015


Nuestra pertenencia a la CVX es un camino que expresa nuestra identidad como seguidores de un proyecto mayor a nuestra propia vida, y más grande que nuestras propias limitaciones y apegos. La anterior carta de la presidencia (Octubre 2014) pretendió hacer llegar una invitación a todas y todos los miembros de la CVX para profundizar dicha identidad, y reflexionar sobre el llamado fuerte y claro de nuestra Asamblea de Líbano para llevar lo mejor de nuestra espiritualidad hacia fuera de nosotros mismos. Mediante esta carta de la presidencia del 2015 queremos compartirles cómo estamos soñando el futuro desde el rol de servicio que como Consejo Ejecutivo Mundial hemos recibido de ustedes, y que con limitaciones, pero con muchos talentos y deseos de servir a nuestra misión estamos realizando, basados en las recomendaciones de nuestra pasada Asamblea que hemos orado mucho comunitariamente.

Una imagen que nos ayude en nuestra misión: una “rosa de los vientos” o una “rueda”.

Imaginen que tienen ante ustedes una “rosa de los vientos”; sí, uno de esos hermosos juegos que son como una “rueda” y que se componen de múltiples secciones ordenadas una al lado de la otra, usualmente de distintos colores, y la cual al recibir el viento, o un buen soplo, comienza a girar de manera armónica, casi musical, convirtiéndose en un solo cuerpo en movimiento y unificándose toda la diversidad de colores en uno solo. Es la imagen que les compartimos en el Anexo de nuestro “Proyectos no. 162”, y que les presentamos una vez más aquí.