3 de octubre de 2010

III Congreso Latinoamericano y del Caribe de Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades




Los Movimientos Eclesiales y  las Nuevas Comunidades de América Latina y del
Caribe en Misión Continental Permanente





Documento Final





III Congreso Latinoamericano y del Caribe


de Movimientos Eclesiales y Nuevas
Comunidades





Los participantes del III Congreso Latinoamericano y
del Caribe de Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades, convocados por el
Departamento de Comunión Eclesial y Diálogo del CELAM, efectuado en la ciudad
de Atyrá (Paraguay) entre los días 2 y 5 de septiembre de 2010, nos hemos congregado
de los diferentes países respectivos para intercambiar, movidos por el Espíritu
Santo, vivencias y reflexiones sobre las diversas realidades con vistas a la
gran Misión Continental Permanente, que como porción de la Iglesia debemos llevar
adelante, junto a nuestros Pastores.





Responsables del CELAM, Obispos y Secretarios
Ejecutivos de las Comisiones de Laicos de las diferentes Conferencias
Episcopales, junto con representantes de diversos Movimientos y Nuevas
Comunidades, hemos retomado el trabajo realizado en los dos Congresos
anteriores, así como también las conclusiones a las que llegaron los participantes
del Encuentro de Lima, en junio de 2009. De esta manera, quisimos darle
continuidad a todo el trabajo realizado a lo largo de estos años.





Desde el inicio de este III Congreso, nos animó la presencia
del Nuncio Apostólico en el  Paraguay
Mons. Eliseo Ariotti. Asimismo, llenan de esperanza a nuestras comunidades las
palabras del Santo Padre Benedicto XVI en el Encuentro de Pastores y Movimientos Eclesiales, convocado por el
Pontificio Consejo para los Laicos: “Ir
al encuentro de los Movimientos Eclesiales con mucho amor… y abrir espacios a
los Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades”





Con este espíritu trabajamos en comunión y
fraternidad, y hemos podido cumplir los objetivos propuestos.





Previo al Congreso, el CELAM envió todos los
documentos de los anteriores encuentros y una encuesta para ser trabajada por
los Movimientos y Comunidades participantes. Como fruto de las respuestas se
preparó un documento de trabajo, que nos sirvió para encontrar coincidencias en
las diversas realidades.





Una vez reunidos en la Casa de Retiros Marianella, en Atyrá, comenzamos
nuestra reflexión en pequeños grupos, asumiendo el método del Ver-Juzgar y
Actuar, ya consolidado en la
Iglesia
de América Latina y reafirmado por Aparecida (19).





Analizamos así las realidades de nuestros Movimientos
y Nuevas Comunidades, así como los contextos eclesiales y socio-políticos,
muchas veces dolorosos y dramáticos, en que éstos actúan, centrándonos en sus
Fortalezas, Obstáculos y Amenazas.





El resultado se presenta a continuación:


     


Fortalezas


·     Constatamos, por parte
de los Obispos y Sacerdotes una mayor valoración de la riqueza y aportes de los
Movimientos y Nuevas Comunidades, así como una mayor integración y colaboración
de éstos, desde la diversidad de sus carismas, estilos de espiritualidad y
compromiso apostólico, en los planes pastorales y la vida de las Diócesis.


·     Los diversos carismas y
el trabajo misionero, que realiza un amplio sector de Movimientos Eclesiales y Nuevas
Comunidades, representan un gran don para la Iglesia y constituye la forma primordial en que
éstos participan en la
Misión Continental
Permanente.


·     Comprobamos un avance en
la formación de Consejos o Comisiones de Laicos, que promueve entre los Movimientos
un mayor conocimiento y aprecio mutuo, facilitando la realización de un trabajo
común con vistas a la
Misión Continental
Permanente.


·     Nos llena de esperanza el
ardor que caracteriza a nuestros Movimientos y Comunidades en la práctica de la
vida cristiana y en la entrega a la misión evangelizadora, aportando dinamismo
y eficacia a la acción pastoral de las Diócesis. 


·     Reconocemos que la
formación que los Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades ofrecen a sus miembros,
constituye un aporte muy valioso al trabajo formativo de la Iglesia.





Obstáculos


·     En varios casos se da
una falta de comunicación, coordinación y conocimiento entre el clero y los Movimientos
--y de los mismos Movimientos entre sí--, lo que trae como consecuencia
incomprensiones mutuas y actitudes cerradas, dificultando o impidiendo el
trabajo común.


·     Se comprueba que un
exceso de actividades y falta de tiempo por parte de Pastores y Movimientos impide
una interacción más cercana que permita la relación necesaria entre ambos.


·     Todavía existen
deficiencias importantes en la formación doctrinal y eclesial de muchos laicos,
lo que produce una visión parcial de su vocación y misión en la Iglesia y dificulta la participación
en la vida eclesial de algunos Movimientos y Nuevas Comunidades.





Amenazas


·     El incremento de la
secularización en nuestros países, caracterizada por valores contrarios al
Evangelio en la sociedad y la cultura, tales como consumismo, individualismo,
desprecio por la vida y por la concepción cristiana de la familia, indiferencia,
relativismo moral y consecuente debilitamiento de la vida cristiana, no
encuentra una respuesta apropiada en el ámbito eclesial sobre cómo evangelizar
estas nuevas realidades.


·     Las faltas propias e
incoherencias de ciertos agentes de pastoral y fieles han contribuido a
alimentar una actitud hostil y hasta agresiva en muchos sectores de la sociedad
en contra de la Iglesia.


·     La falta de radicalidad
o ardor en el testimonio de algunos cristianos y la poca convicción en la
fuerza evangelizadora de ciertos Movimientos y Nuevas Comunidades, resta mucho
impacto al anuncio de la
Buena Nueva
de Jesucristo en nuestros pueblos.


·     Los constantes ataques a
la vida, al matrimonio y a la familia, que son las bases fundamentales de nuestra
Iglesia y de nuestra sociedad.


·     El desplazamiento de muchas
personas en migraciones forzadas, quienes se trasladan con la esperanza de
encontrar mejores condiciones de vida, unidos a otros graves problemas como la
violencia, la injusticia, las consecuencias del narcotráfico y otros, atentan
gravemente contra el bienestar y la dignidad de nuestros pueblos.


·     La falta de integración de
todas las fuerzas vivas de la
Iglesia
, incluyendo algunos Movimientos y Nuevas Comunidades,
afecta seriamente el desarrollo efectivo de la Misión Continental
Permanente.





A la luz de la
Palabra
de Dios, que se nos ofreció en las celebraciones
litúrgicas así como en las ponencias sobre la relación con los Pastores, la
misión de los Movimientos y de los laicos en la Iglesia y en el mundo, y
la comunión eclesial, hemos juzgado, en
el contexto de los grupos, estos aspectos de la realidad a partir de los siguientes lineamientos en el marco de
la Misión Continental
Permanente:


§  Aspectos a resaltar para responder mejor al mandato de la Misión Continental
Permanente.


§  Líneas de acción y acciones concretas en cuanto a carisma,
espiritualidad, eclesialidad y compromiso apostólico misionero.





A partir de este Ver y
Juzgar nuestras realidades como Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades en el
contexto de la
Iglesia Latinoamericana
, se desarrolló la tercera etapa del
Actuar mediante la definición de líneas de acción, que debían desglosarse en
acciones concretas para orientar nuestro caminar como asociaciones eclesiales
al servicio de la Misión
Continental
Permanente.


Como resultado de este
trabajo hemos llegado a las siguientes propuestas:


1.     Fomentar el encuentro personal y
comunitario con Cristo y cuidar, en la espiritualidad de los Movimientos, una
práctica y formación en orden a la santidad.


a.    
Favoreciendo que cada Movimiento experimente una vida
espiritual intensa y que dé testimonio de ella.


b.    
Formando ministros laicos de la Palabra y otros
ministerios.


c.     
Ofreciendo los diversos medios con que cuentan los Movimientos
para promover el encuentro personal, existencial e íntimo con Dios, acorde a su
pedagogía y experiencia propias.


d.    
Presentando a los laicos el sacerdocio y la vida consagrada
como un don maravilloso de Dios.


2.     Alentar a que los Movimientos vivan
en fidelidad el dinamismo misionero de su carisma.


a.     Ofreciendo
espacios de acción y asignando tareas en las que los Movimientos puedan
desplegar sus propias características.


b.     Volviendo
permanentemente a los documentos de la Iglesia fontales sobre la misión evangelizadora: Vaticano II, Evangelii Nuntiandi, Christifideles
Laici, Redemptoris Missio, Aparecida
y otros documentos.


c.      Compartiendo
a las Diócesis y parroquias las actividades que 
realizan los Movimientos.


d.    
Potenciando el espíritu misionero de cada
movimiento, aportando los medios físicos y materiales necesarios, para la
realización de jornadas, retiros, talleres y otros, acompañados por una
metodología adecuada y una evaluación constante.


3.     Buscar nuevos lenguajes y
renovados métodos para evangelización.


a.     Formando líderes juveniles y adecuando los materiales existentes a un
lenguaje más asequible para los jóvenes.


b.    
Creando instancias entre los Movimientos para
compartir experiencias pastorales exitosas en temas específicos (jóvenes,
matrimonios, vida, educación, pobreza y otros).


c.     
Utilizando las nuevas tecnologías masivas de
comunicación: Internet, Twitter, Facebook, cine, radio, televisión y otros
medios, haciendo atractivo el mensaje.


d.    
Promoviendo las diversas páginas WEB de los Movimientos
y de las Diócesis, buscando que sean novedosas, atractivas y que sus contenidos
resulten de interés con el fin de que sean visitadas.


e.    
Transmitiendo el mensaje evangélico a través de la
música, formando grupos populares.


f.      
Promoviendo a aquellas personas que tengan las
habilidades para ser comunicadores sociales y que sepan transmitir fielmente el
mensaje cristiano.


4.    
Promover una
mayor cercanía de los Pastores a los Movimientos e inculcar la importancia de éstos
en la formación de nuevos sacerdotes y personas consagradas.


a.    
Solicitando a los pastores que visiten a los Movimientos
y Nuevas Comunidades.


b.    
Saliendo los Movimientos al encuentro de los
pastores, buscándolos, manteniéndolos informados de sus actividades y acogiendo
sus orientaciones.


c.     
Impartiendo en la formación sacerdotal, talleres y
cursos sobre la importancia de los Movimientos en la Iglesia y en el mundo.


d.    
Permitiendo que las vocaciones sacerdotales que
surgen en el seno de un Movimiento continúen nutriéndose del mismo Movimiento
durante los años de formación en el seminario, sin perder su identidad
diocesana (Cf. Pastores dabo vobis,
68)


e.    
Haciendo que los documentos y la experiencia de
este Congreso lleguen en forma efectiva a todos los sujetos, dentro de la
estructura diocesana en todos sus niveles.


f.      
Aportando a los pastores el material propio de
cada Movimiento y Nuevas Comunidades.


5.     Conocer los signos de los
tiempos en la realidad que nos rodea (comunidad, ciudad, país, continente) para
priorizar las necesidades.


a.    
Testimoniando la fe, con la propia vida, en los
distintos ambientes de trabajo, estudio, familia y otros.


b.    
Organizando conferencias o encuentros abiertos, a
los que se convoque especialistas sobre temas de interés común, de acuerdo con
las posibilidades de las Diócesis, de las parroquias o de los Movimientos, e invitándose
mutuamente.


c.     
Informando a los párrocos sobre necesidades
concretas detectadas en la acción apostólica de los Movimientos.


d.    
Escuchando y apoyando activamente las
declaraciones concretas de los Obispos y, a partir de éstas, crear opinión en
los medios de comunicación.


e.    
 Ofreciendo
servicios de información, por parte de las Conferencias Episcopales, sobre la
realidad de la sociedad, incluyendo temas específicos de moral y otros de
interés común.


f.      
Siendo presencia en las distintas realidades de la
cultura como cristianos desde la experiencia y competencia de los diversos
Movimientos y Nuevas Comunidades.


g.    
Fomentando la formación en la Doctrina Social y
el Magisterio de la Iglesia.


h.    
Promoviendo una difusión mancomunada de los
diferentes espacios de formación y capacitación propios de cada Movimiento,
dirigido a los agentes de pastoral, educadores, padres de familia y otros, que
respondan a las necesidades inherentes de nuestro tiempo.


i.       
Fomentando la investigación conjunta de la
realidad social en ámbitos de acción que son comunes a los Movimientos.


6.     Promover la participación
activa en las líneas de acción para la Misión Continental
Permanente y alentar la difusión y conocimiento de las mismas.


a.     Difundiendo y estudiando el documento de Aparecida.


b.     Integrando a representantes de los Movimientos en la elaboración de los
planes pastorales de las Diócesis.


c.      Promoviendo la participación de los Movimientos en las actividades de
carácter diocesano y parroquial.


d.     Solicitando a las Diócesis la difusión, mediante formas más eficaces, de
la Misión
Continental
Permanente y las posibilidades de participación
de cada grupo o Movimiento.


e.     Promoviendo, fomentando y dando a conocer las experiencias misioneras de
cada Movimiento.


f.       Tomando muy en cuenta los signos comunes relacionados con Aparecida,
como son la oración propuesta por los Obispos y el Tríptico de la Misión Continental
Permanente.


7.     Fomentar la formación de
agentes activos de evangelización para el diálogo con la cultura y desarrollar
una pastoral de acompañamiento a ellos.


a.     Promoviendo cursos y conferencias para la formación de líderes
católicos, aprovechando, en la medida de lo posible, las universidades e
institutos católicos ya existentes. Invitando a las Diócesis o a los Movimientos.


b.     Formando grupos de asesoramiento y acompañamiento a los líderes
católicos.


c.     
Incorporando decididamente a nuestro sistema
educativo (escolar, educación superior y de formación dentro del Movimiento) la
enseñanza de la Doctrina
Social
de la
Iglesia
en su integridad.


d.    
Generando un currículum de formación de líderes y
agentes de evangelización que complemente y ayude a los Movimientos y Diócesis.


e.    
Haciendo en cada Diócesis y Conferencia Episcopal
un catastro de los recursos de formación existentes (en Movimientos,
universidades, institutos y otros).


f.      
Difundiendo los recursos de formación mediante
medios públicos.


8.     Crear espacios de comunión
y encuentro entre Movimientos, parroquias y Diócesis.


a.     Integrando a representantes de los Movimientos en los consejos
diocesanos y parroquiales de laicos y consejos pastorales.


b.     Organizando espacios de encuentro periódicos entre los Movimientos con
participación de sacerdotes y laicos que no forman parte de éstos.


c.      Haciendo
un encuentro anual entre Obispos, párrocos y delegados de Movimientos, que
permita conocer los carismas y generar lazos de fraternidad.


d.     Exponiendo,
por parte del obispo, el plan anual pastoral a los responsables y asesores de los
Movimientos, y que éstos, después de un tiempo de revisión interna, respondan
con compromisos concretos de participación.


e.     Creando
espacios de oración comunitaria e insistiendo en una oración incesante al
Espíritu Santo por la
Misión Continental
Permanente, sugiriéndose una jornada anual
de oración por la Misión
Continental
Permanente, que podría coincidir con el Domund o
Domingo Mundial de las Misiones.


f.       Que las
Conferencias Episcopales, que ofrecen las orientaciones para las Diócesis,
convoquen a los Movimientos para hacerlos partícipes de la Misión Continental
Permanente y de las actividades diocesanas, de la pastoral, de los calendarios
de trabajo y otros. Dígase lo mismo cuando se trate de actividades o encuentros
diocesanos o de Iglesias locales y parroquias.


g.     Solicitando
la opinión de los Movimientos cuando las Conferencias Episcopales requieran la
opinión de los fieles para desarrollar documentos o comunicados.


h.     Prestando
servicios específicos a las parroquias conforme a las opciones pastorales
propias de cada movimiento: servicios a la familia, a los jóvenes, la promoción
de la devoción a la
Virgen María
y otros.


i.       
Sugiriendo a los Obispos la creación de una
comisión conformada por los responsables de Movimientos y Nuevas Comunidades, a
nivel diocesano y nacional.


j.       Reuniendo
a los responsables de Movimientos de cada Diócesis con la autoridad encargada
de coordinar las diversas misiones pastorales.


9.    
Promover
redes y foros para suscitar la unidad de acción entre los Movimientos en
ámbitos y preocupaciones comunes a todos, ante los desafíos de la cultura de
hoy en América Latina y el Caribe.


a.    
Creando comités compuestos por miembros de
distintos Movimientos para afrontar desafíos concretos.


b.     Utilizando los medios de comunicación masivos para mostrar las buenas
iniciativas y actividades desarrolladas por la Iglesia Católica
en todos los ámbitos (educación, promoción de la paz, acogida a los pobres,
prevención de la violencia, denuncia de las injusticias y otros).




Finalmente, los participantes en este III Congreso de Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades de América Latina y el Caribe, como discípulos misioneros deseamos manifestar que nuestro Encuentro se desarrolló en un clima de gran fraternidad, unidos en la diversidad por el Espíritu Santo.



Concluimos, así, expresando nuestra profunda gratitud a la Virgen María, Nuestra Señora de Caacupé, quien ha intercedido por nosotros en estos días, y con el Señor Jesús, nuestro Hermano Mayor y Salvador, siempre presente al estar reunidos en su Nombre. Que el Padre Dios sea alabado por siempre en nuestros pueblos que de Él esperan vida y vida en abundancia (Juan 10,10).